Novedades

23-09-16

El Rol del Psicólogo en la Cirugía Bariátrica

El trabajo clínico psicológico con pacientes que padecen obesidad implica la singularidad y el caso por caso. Es decir, en primer lugar debemos indagar de qué manera se juega la obesidad en este sujeto en particular; ¿la registra? ¿Le ha afectado el sobrepeso en la constitución de la subjetividad? ¿Ha afectado sus vínculos y su vida cotidiana? 
Además de indagar cuánto y cómo se ve afectado el sujeto por su obesidad, debemos poder pesquisar cuánto contribuye a mantenerla, si tiene capacidad de control de los impulsos y en qué medida, puede tolerar la frustración y cómo maneja los límites. 
Esta indagación que implica el comienzo del tratamiento debe realizarse interdisciplinariamente en contacto con los profesionales del equipo que pueden aportar datos cada uno desde su especialidad, que ayudan a configurar la conformación y características de la patología en cada caso particular. 
En el caso de la obesidad, uno de los aspectos que más repercute es la auto-percepción que tienen de su imagen corporal. Pueden observarse estados depresivos ansiosos, evasión de actividades en colectivo, y de actividades donde el hecho de mostrar o utilizar el cuerpo, ocupe un lugar importante como es en los deportes y actividades culturales. 
Apuntamos a dos objetivos fundamentales que implican el mejoramiento de la calidad de vida de los pacientes en dos planos, el subjetivo y el conductual. En el plano subjetivo están implicados el sufrimiento que la obesidad genera, la baja autoestima, las limitaciones y dificultades y un largo etc. En el plano conductual apuntamos a cambios en los hábitos alimenticios y de actividad física. El descenso de peso es un cambio corporal válido si es: Saludable, Satisfactorio y Sustentable.

¿Cuáles son los Criterios Psicológicos de selección para candidatos a Cirugía Bariátrica? 
Los mismos deben ser establecidos a partir de una exhaustiva evaluación prequirúrgica que incluye entrevistas administradas al paciente, así como la discusión del caso con el equipo interdisciplinario. Además de la entrevista clínica, el psicólogo puede valerse de instrumentos como test proyectivos y escalas de evaluación psicológica. 
La evaluación del paciente debe permitir identificar contraindicaciones a la cirugía. 
-Una de ellas es la aparición o sospecha de psicopatología subyacente. 
-Deben descartarse problemáticas de adicción en el sujeto. 
-Debe ser evaluada la capacidad de control de los impulsos y el manejo de límites, fundamentales para atravesar la cirugía con la restricción que la misma conlleva. El paciente debe poder demostrar que cuenta con recursos para responsabilizarse por el proceso que va a atravesar; y en esta línea debe ser contemplada la tolerancia a la frustración. 
-Una condición fundamental para pensar la cirugía es que la misma tiene que ser concebida como un deseo real y conciente del paciente, y no una respuesta condescendiente al deseo o expectativas de los otros. En este punto se incluye la evaluación de conciencia de enfermedad por parte del sujeto y su familia. 
-Ante los temores y la ansiedad que aparecen frente a la posibilidad de cirugía, se debe evaluar si los miedos se adecúan lógicamente a la situación real de la intervención o, si por el contrario, el temor se encuentra exacerbado, este último es desfavorable para pensar la intervención. Se debe trabajar para disminuir el temor y la ansiedad en una etapa prequirúrgica. 
-El paciente y su familia deben comprometerse a continuar con el tratamiento y seguimiento postquirúrgico, previa información clara impartida por el equipo de que el seguimiento es de por vida.

Trabajo psicológico en la Etapa Prequirúgica: 
Además de la instancia evaluativa (que implica a los criterios de selección) se debe promover la instancia asistencial pudiendo brindar al paciente apoyo y contención en esta etapa.
El trabajo en equipo debe favorecer los cambios en la conducta alimentaria y en los hábitos, con el fin de prevenir las repercusiones subjetivas de los cambios corporales. 
Se debe brindar al paciente toda la información del caso utilizando términos que puedan ser comprendidos por el mismo, acordes a su edad y posibilidades de comprensión. Debemos evaluar qué sabe el paciente, qué entendió de lo que le fue informado, cuáles son sus creencias y expectativas respecto a la cirugía, y todo lo referente al manejo de la información en esta instancia. Uno de los principales objetivos del psicólogo es “desmitificar” la cirugía, dar a conocer que la misma no tiene efectos mágicos o inmediatos si no la concebimos como parte de un cambio en el estilo de vida por parte del paciente. 
También debemos indagar sobre la existencia de miedos y ansiedades en relación a la cirugía. Aquí es de fundamental importancia nuestra intervención pudiendo trabajar junto con el paciente para la disminución de la ansiedad y la angustia, como el esclarecimiento y la reducción de miedos. 
Se debe promover la participación del paciente en todo el proceso quirúrgico, favoreciendo la autonomía y el compromiso con el tratamiento, con el equipo y con su salud.

Etapa Post-quirúrgica. 
Se debe acompañar la resignificación que el paciente realiza de la cirugía y la enfermedad, las expectativas y la actitud frente a los cambios. El impacto en los vínculos que se desprende del nuevo cuerpo y los nuevos roles. 
Los cambios en la imagen corporal que se generan a raíz de la cirugía. La construcción de un nuevo cuerpo real y un nuevo cuerpo mental. 
Se debe trabajar en la reconstrucción del proyecto de vida o proyecto personal.

Lic. Laura M. Kñallinsky M.P. 3662

05-09-16

30° Congreso de Cirugía de Córdoba

Nuestros cirujanos participan del 30° Congreso de Cirugía de Córdoba, donde el Dr. Carlos Sosa Gallardo es el presidente de la Comisión Directiva y del Comité Organizador de tan prestigioso evento.

30-08-16

TALLER CTOM SALUD

El día viernes 29 de mayo se llevó a cabo el segundo taller para pacientes de CTOM, que contó con el valioso aporte de los profesionales de las diversas especialidades que integran el equipo de abordaje multidisciplinario de nuestro centro.

El objetivo de estos talleres es acercar a los pacientes a un espacio de intercambio donde puedan compartir sus experiencias, evacuar dudas e interrogantes y reflexionar acerca de sus realidades particulares frente a una enfermedad de tipo crónico, con el fin de desterrar mitos, afianzar conductas a modificar, fortalecer la voluntad para seguir con los tratamientos y fomentar los hábitos saludables.

De estas experiencias, llevadas a cabo con una estrategia participativa y de debate con conclusiones, el resultado fue más que satisfactorio, tanto para los pacientes participantes como para el equipo en su conjunto.

¡Felicitaciones CTOM SALUD!

22-08-16

Mi Hijo es obeso… ¿Por qué debería hacer deportes?

Agosto es el #mes_del_Niño, y desde CTOM nos hacemos eco de los festejos desde una óptica saludable. El incremento del sedentarismo y de los malos hábitos alimentarios en los más chicos de la casa ha contribuido notablemente sobre el aumento de la obesidad, constituyendo uno de los hechos más preocupantes para la salud pública. Los estudios afirman que de seguir esta tendencia se podría producir incluso una disminución de la expectativa de vida en las próximas décadas. 

Algo debemos estar haciendo mal para que lo más natural (que nuestros hijos se muevan) deje de serlo. Los hechos son incontrastables: uno de cada cuatro niños es obeso y el patrón de actividad física diaria se ha reducido de forma más que considerable (se considera que el 65% de los niños no hacen la actividad física diaria recomendada). Esta situación se presenta en un mundo cada vez más tecnificado, lo que nos debería hacer reflexionar acerca de los factores que influyen en la salud de nuestros hijos y, más concretamente, sobre cuál es el rol del ejercicio y el deporte en este tema.

El niño es un ser dinámico, en constante cambio, inmerso en un proceso de crecimiento y desarrollo único e individual de cada uno, en el que el hecho de que ellos tiendan a estar en actividad no es algo casual, es parte de ese proceso. El ejercicio no es una actividad que afecta sólo al mantenimiento del peso, la talla o el desarrollo muscular, sino que es un estímulo que potencia el desarrollo de la mayoría de nuestros órganos. Por ejemplo, los ejercicios de psico motricidad, cuando se realizan de manera adecuada desde los primeros meses de vida, constituyen un estímulo invaluable para el desarrollo de las funciones cerebrales. Y lo que es más relevante, la infancia y la adolescencia son los periodos ideales para la incorporación de hábitos para toda la vida.

Está demostrado que cuanto más precoz se incorpore el hábito de la actividad física mayores son las probabilidades de que éste se mantenga en la edad adulta. De hecho, las Asociaciones Americanas del Corazón y de Pediatría recomiendan que el ejercicio se comience a una edad tan temprana como a los 2 años.

Cuando los adultos hablamos de ejercicio solemos pensar en alguien caminando en una cinta rodante, practicando un deporte competitivo o levantando pesas. En el caso de los niños hacer ejercicio significa jugar y estar físicamente activos. Los niños hacen ejercicio cuando están en clase de gimnasia, cuando hacen deporte o cuando juegan a “policías y ladrones” con sus amigos. No interesa el tipo, simplemente que se diviertan haciéndolo. Definitivamente, el tipo de ejercicio que realicen los niños es poco importante, desde el punto de vista de la salud y siempre que hagan 45-60 minutos diarios de actividades de intensidad moderada-intensa. 

Debemos centramos en la promoción de la salud junto a la incorporación de otros hábitos saludables como una alimentación balanceada y adecuada. Ahora bien, ante la enfermedad instalada, obesidad, debemos utilizar la actividad física como una herramienta terapéutica indispensable en el abordaje de la misma.

El niño obeso no sólo puede, DEBE realizar actividad física, y no ser excluido de la actividad por el sólo hecho de tener mayor masa corporal o padecer otras enfermedades crónicas no transmisibles, asociadas a la falta de movimiento como la Diabetes 2, el Asma bronquial o la Hipertensión arterial por citar algunas, ya que todas se ven beneficiadas a través del ejercicio físico reglado y regular. 

El rol de los padres en todo este proceso es primordial, ya que aunque los niños suelen ser activos por sí mismos, los padres tienen una importante responsabilidad. Deben contribuir además de promover la actividad física, en reducir el número de horas de actividades sedentarias, como son la TV, la computadora y los videojuegos. Los niños aprenden más por lo que ven que por lo que oyen, por lo que deben erigirse en procurar ser modelos de hábitos de vida saludables para sus hijos, llevando en este sentido una vida suficientemente activa en la que se incluyan actividades de ocio activo.

Por último, es fundamental que las actividades que se propongan sean lo suficientemente divertidas, ya que es determinante para la adherencia a las nuevas actividades físicas en los niños.

Dr. Fernando Ulloque.
Médico. MP 26710
Pediatra ME 10637
Esp. en Medicina del Deporte. ME 14368

08-08-16

Parte 2. Saciedad: descifrando señales

Invitamos a realizar un ejercicio para reconocer nuestras necesidades reales de hambre; las siguientes estrategias ayudan a ingerir sólo lo que el cuerpo necesita:

1.Tomar 3-4 respiraciones atentas. 
Una buena manera de comenzar a sintonizar con el interior y con las verdaderas necesidades, es realizar una serie de respiraciones conscientes, que ayudarán a captar el nivel de hambre. A veces, el hecho de retirarse un poco resulta una excelente excusa para estar solos y realizar ésta percepción.

2. Conectarse con las sensaciones de tu estómago.
Como al hambre se lo puede reconocer como una sensación física, es posible conectarse con él apoyando la palma de la mano derecha sobre la zona que ocupa el estómago, justo por debajo del reborde de las últimas costillas del lado izquierdo. Se puede comparar al estómago con un globo, tiene el tamaño de la palma de la mano. Cuando vamos ingiriendo alimentos, tiene la capacidad de aumentar su volumen. Se debe tratar de reconocer qué tan lleno está en este momento. 

3. Preguntarse: ¿Tengo hambre? 
¿Qué sensaciones físicas es posible identificar en este momento? ¿Se sienten ruidos, murmullos o retorcijones en el estómago? ¿Se siente el estómago vacío, lleno de comida? Tal vez se advierta que no se tiene apetito (uno no se siente ni lleno ni con hambre).

4. Notar otras sensaciones física en busca de hambre. 
¿Uno se siente nervioso, inquieto, mareado o débil? ¿Estas son sensaciones de hambre o puede tratarse de otra cosa? ¿Se siente cansado o con sed? ¿Se puede hacer consciente alguna tensión, disconfort o dolor?

5.Observar los pensamientos. 
Reconocer los propios parloteos y monólogos internos que nos autorizan a comer. Tratar de reconocer las propias excusas que invitan a seguir comiendo, por ejemplo: “Ya pasaron 2 horas del postre, tengo que comer algo…”. Cuando se duda si se está con hambre, lo más probable es que no se lo tenga.

6. Darse cuenta de las emociones presentes. 
¿Qué emoción se está experimentando en este momento? Dejar pasar las emociones o pensamientos negativos relacionados a las sensaciones de hambre. Sólo se trata de mensajes del cuerpo que nos avisa que debemos satisfacerla.

7. Redireccionar la atención cuando tenemos una reunión /evento. Apenas llegamos, elegir mantenerse lejos de la vista y aromas de comida; esto permitirá darse cuenta cuánto hambre real se está sintiendo. Pueden destinarse los primeros momentos de la llegada para saludar a los conocidos o recorrer el lugar. Mientras tanto, uno se da la oportunidad de reconocer cuál es su nivel de hambre (sin hambre, muy poco hambre, muy hambriento) y así decidir cuánto se va a comer durante el trascurso del evento. Este primer momento es adecuado para reconectarse con las señales del cuerpo y entrar en contacto con el interior de uno.

Comer con Atención Plena (“Mindful Eating”) Es: 
•• Utilizar todos tus sentidos para elegir comer alimentos que son tanto placenteros para ti como nutritivos para tu cuerpo.
•• Reconocer las respuestas a los alimentos (si te son agradables o desagradables, o si te son neutros) sin juicios.
•• Aprender a estar consciente de tu hambre física y de las señales de saciedad para guiar tus decisiones de comenzar y parar de comer.

Acciones para comer plenamente atentos

-Preparar un lugar para comer agradable, sin distracciones. Servir plato.
- Sentarse cómodamente, apoyar espalda sobre el respaldo, soltar el cuerpo.
- Respirar profundo tres veces tomando conciencia del hambre y de las emociones.
- Tomar un vaso de agua con la intención de enfocarme en disfrutar del momento.
-Seguir esta secuencia: separar un bocado y 1)mirar, 2)oler y 3)realizar los tres primeros bocados bien pequeños, saboreando .

Comer de manera consciente ayuda a tener mayor registro de la ingesta. De esta manera se le da a cuerpo más tiempo para que registre las señales internas de saciedad. Recordemos que hay que aprender a “escuchar estas señales, ya que no son tan fuertes como las del hambre”. Pues estamos diseñados genéticamente para defendernos del hambre y no de la sobreingesta.

05-08-16

‪‎Parte 1. Saciedad: descifrando señales

La mayoría de los animales se alimentan únicamente cuando tienen hambre, sin embargo, en el ser humano influyen factores geográficos, económicos, sociales, culturales y psicológicos. ¿Qué diferencia existe entre apetito y hambre? ¿Cuándo se siente saciedad? 
Una de las funciones de la alimentación es la psicofísica, cuya unidad es el alimento en sí, como vehículo de estímulos sensoriales a través de sus propiedades organolépticas de color, olor, temperatura, sabor, consistencia, etc. Dice la sabiduría popular que uno “come por los ojos”. Es difícil que uno coma algo que por la vista o el olfato no fue de nuestro agrado. 
Se entiende que los mecanismos de regulación de la ingesta de alimentos tienen también variantes fisiológicas, psicológicas e incluso ambientales. Los sentimientos relacionados a la ingesta de alimentos son subjetivos y responden a estímulos externos y factores internos. Esta regulación de la ingestión de alimentos se da mediante el equilibrio entre hambre y saciedad. 
¿Hambre, apetito o saciedad?
hambre es la sensación fisiológica que se presenta cuando han transcurrido varias horas después de la última toma de alimentos. Esta impresión viene acompañada de contracciones gástricas, vacío en el estómago, dolores de cabeza, náuseas, etc. 
Apetito es más bien una conmoción psicológica, es el antojo o deseo de consumir un alimento en específico. Vale la pena mencionar que se puede presentar en ausencia de hambre, e incluso teniendo el estómago lleno. 
La saciedad puede ser definida como la condición de sentirse lleno o satisfecho. Por ella se entiende la terminación de la ingesta provocada por la comida, en la que desaparece la motivación por comer. A su vez, se divide en dos formas: la saciedad preabsortiva o saciación, que como su nombre lo indica, se da previa a que los nutrimentos se absorban en el tracto digestivo. El otro estado es la saciedad postabsortiva, la cual se refiere al período de ayuno entre dos comidas y ocurre cuando se inicia el proceso de absorción de nutrimentos.
“Terminar de comer y tener la sensación posterior de no sentirse saciado del todo por comer demasiado rápido es una situación que experimentan muchas personas y que tiene diversas consecuencias orgánicas. Una de ellas está relacionada con el aumento paulatino del peso como consecuencia de que se consume, en pocos minutos, más energía de la que el cuerpo necesita, al no dar tiempo al cerebro a enviar la señal de saciedad. La explicación responde a complejos mecanismos neurofisiológicos y a respuestas hormonales y de neurotransmisores que están regulados por un área muy concreta del cerebro, el centro de la saciedad, localizada en el hipotálamo”. 
La vista y el olor de un alimento apetecible pueden estimular ciertas señales fisiológicas como incremento de la salivación, liberación de insulina y secreción de ácido gástrico. Estas señales retroalimentan al cerebro, interpretadas como hambre y también como apetito. Estas características contribuyen también al inicio de la ingesta de alimentos. Sin embargo, estas mismas señales sensoriales pueden determinar la saciedad. 
Entonces el primer paso para evitar comer demás es Comer despacio, masticando muy bien cada bocado. Dejar los cubiertos entre bocado y bocado.
El objetivo es hacer el acto de comer un acto consciente, racional, inteligente y no automatizado. 
(...) continuará... 

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